El punto ciego del ojo

Articulo cedido por “Blog Ver y Saber”

En 1668 Edme Mariotte, filósofo y matemático francés, fue consciente de que una parte considerable de nuestra retina no tenía células fotorreceptoras, es decir, estaba ciega.

A esta zona carente de fotorreceptores la conocemos como papila, mancha ciega ó disco óptico, y es el lugar donde el nervio óptico conecta el ojo con nuestro cerebro.

La retina de nuestro ojo funciona como captadora de imágenes, que a través del nervio óptico, son trasladadas a nuestro cerebro para ser interpretadas. Si una parte de esa información falta, la imagen es incompleta. Entonces ¿cómo es posible que no nos demos cuenta de que siempre falta una parte de información de lo que miramos?

La respuesta está en que tenemos dos ojos que funcionan en equipo, compartiendo la información que ve cada uno. El resultado de las dos imágenes la transforma nuestro cerebro en una sola, rellenando la falta de información de un ojo con la que da el otro ojo. Aún cerrando un ojo, el cerebro se defiende rellenando ese hueco con la información de la zona que lo rodea.

Hagamos una prueba práctica; cojamos un folio y en la parte superior izquierda escribamos una “A”, en el centro superior una “X” y en la derecha superior una” B”. Ahora con la palma de la mano, nos tapamos el ojo derecho y con la otra mano cogemos el folio con el brazo estirado. Vamos a mirar fijamente a la “X” (en esta posición percibimos de forma borrosa las letras “A y B”) y lentamente acercaremos el folio hacia nuestra cara. Veremos que de repente la letra “A” desaparece, volviendo a aparecer en una zona cercana ya a nuestra cara. Si hacemos la prueba tapando el ojo izquierdo, el resultado será el mismo pero en este caso desaparecerá la letra “B”.

No en todos los animales existe el punto ciego, por ejemplo los pulpos, con una estructura muy similar al ojo humano, tiene recubierto de fotorreceptores la papila de nervio óptico. Sin embargo los caballos tienen una zona ciega que se extiende unos 4 metros delante de su cabeza.

Para finalizar, solo daros un consejo, no dejéis de ser curiosos y buscad lo que se esconde detrás “del punto ciego”.