ANOMALÍAS EN LA VISIÓN DEL COLOR

La retina es un área del globo ocular rica en células fotosensibles a la luz, comúnmente conocidas como fotorreceptores. Existen diferentes tipos de fotorreceptores en la retina, los conos y los bastones, los cuáles detectan las diferentes longitudes de onda del espectro visible. Los conos son unas células presentes en mayor abundancia en la región central de la retina conocida como fóvea, y disminuyen considerablemente hacia la periferia de la misma. Ambos fotorreceptores son imprescindibles para la visión, así por ejemplo los bastones son los que proporcionan la visión en condiciones de baja iluminación debido a que son más sensibles a la intensidad luminosa. Por el contrario, los conos proporcionan la visión en color y permiten a través de sus 3 tipos de pigmentos distinguir las diversas tonalidades.

Aunque normalmente los problemas de visión que más frecuentemente se pueden producir están relacionados con disminución de la agudeza visual o variaciones en la graduación, también, aunque con menor frecuencia pueden producirse problemas en la visión de colores. Concretamente, las alteraciones producidas en la visión del color pueden ser adquiridas o congénitas. Así, por ejemplo, la opacidad que adquiere el cristalino durante el proceso de opacificación en las cataratas puede inducir alteraciones en la visión del color.

También existen otros grupos de población, como los pacientes con síndrome de Down entre otros que presentan alteraciones en la visión del color. Debido a que las anomalías en los fotorreceptores inducen dificultad en la visualización de las diferentes tonalidades, desde los centros Viaóptica ubicados por toda la geografía española realizamos pruebas para detectar alteraciones en la visión del color.